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Cuaderno de viaje , construyendo puentes que nos abran los corazones y nos sincronicemos con la energía primordial de la Tierra. El retorno de la libertad completada.

miércoles, 6 de agosto de 2014

Reconciliándome, para sana.







(Carmen Mora baile  Enrique Morente cante   Taranto, Flamenco dance)



Imagina una mujer que cree que es justo y bueno ser mujer una mujer,

 que honra su experiencia y cuenta sus historias,

que se niega a cargar con los pecados de otros en su cuerpo y en su vida.



Amador Mora Rojas
y la II República 
Wenceslao Segura González
INTRODUCCIÓN
    Es digno de notar que la evolución política que sufre el que fue alcalde republicano de Tarifa Amador Mora Rojas, refleja fielmente la transformación que está sufriendo la sociedad española. Concejal de la Unión Patriótica (el partido que apoyaba a la dictadura de Primo de Rivera) en Almedanejos (Ciudad Real) en donde estuvo destinado (1), persona de "orden" en sus primeros años de estancia en Tarifa comportándose como era habitual en su profesión de maestro, por ejemplo llevando a sus alumnos a misa, asistiendo al Congreso Eucarístico de Sevilla a final de los años veinte o siendo secretario de la Junta Municipal Electoral en el año 1930. Comenzada la República lo vemos como miembro del Partido de Derecha Republicana, presidente del Comité Republicano local, republicano radical, convertido en miembro destacado del Partido Socialista tarifeño, y terminando como capitán de una compañía de voluntarios tarifeños en el frente de Córdoba (2).
    Una transformación similar se va registrando en la población tarifeña. Tras las impugnadas elecciones municipales (3) se pasa a su repetición, que permiten el acceso al poder de la coalición de republicanos y socialistas, con unos resultados que fueron ratificados en las primeras elecciones legislativas del 28 de junio de 1931 (4).
Amador Mora Rojas, alcalde de Tarifa desde 1931 a 1936. Muerto a los 49 años de edad en el frente de Córdoba el 12 de marzo de 1937.
    La situación social de la Tarifa de entonces permite comprender los sucesos que se vivieron. Baste aquí señalar que más de la mitad de la población era analfabeta; que existían en nuestro término 29 fincas con más de 250 hectáreas que representaban 27.395 Ha, es decir el 70% del término municipal, o que un jornalero en temporada que no fuera de recolección tenía un sueldo de unas tres pesetas diarias (como referencia nótese que un kilo de pan valía 70 céntimos).
    La victoria republicana trae aparejada la autodisolución de los partidos monárquicos tanto a nivel nacional como tarifeño, etapa que concluye con la victoria de los partidos de derechas en las elecciones legislativas del 19 de noviembre de 1933 tras haber reagrupado y organizado sus fuerzas (5). La actividad derechista en Tarifa se centró en ataques constantes e incluso personales hacia el alcalde Amador Mora y conseguida su salida de la alcaldía, se aplicó la misma receta hacia el que le sustituyó, José Chamizo Morando, obteniéndose idénticos resultados. La victoria frentepopulista del 16 de febrero de 1936 restablece el dominio republicano-socialista en el Ayuntamiento de Tarifa, que concluiría con la ocupación de nuestra ciudad por los militares sublevados el 24 de julio de 1936.
    La actividad del Ayuntamiento que encabezaba Amador Mora en la etapa que nos ocupa se caracterizó por la atención a las necesidades sociales de la población más desfavorecida, que un alto índice de paro y la falta de protección social, los mantenían en una situación de miseria extrema (6).

EL CESE DE AMADOR MORA COMO ALCALDE DE TARIFA
    La súbita subida al poder de los republicanos y socialistas produjo un fuerte impacto en los monárquicos locales que, tras el fracaso de los partidos dinásticos y de los herederos de la dictadura de Primo de Rivera, habían perdido toda representatividad. Pero sus fuerzas estaban intactas, contaban con un importante apoyo popular que no tenía representación en el Ayuntamiento (7); con el liderazgo a distancia que ejercía Carlos Núñez y Manso -que se había "exiliado" en Sevilla (8)- y con el periódico semanal Unión de Tarifa, que se había convertido con la llegada de la República en un órgano cuyo objetivo principal no era otro que atacar con todos los medios a los nuevos gobernantes (9).
    Las críticas que se le hacen a Amador Mora son incesantes. Por ejemplo, cuando el Ayuntamiento reparte juguetes entre los niños pobres, se critica que aquellos hayan sido comprados fuera de Tarifa o que la entrega hubiera sido hecha dos días antes de Reyes. Ante las gestiones municipales para recuperar las Cartas Pueblas que se habían llevado a la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929, se le critica a Amador que se interese por cosas del "pasado", o si se da carne a los niños que acuden a la Cantina Escolar, se le reprocha haberlo hecho un día de abstinencia. Construida una escuela en el Almarchal y dotado de profesor que atendía a 35 niños, la oposición le criticaba que no tuviera material suficiente.
Antonia Marín Muñoz, esposa de Amador Mora, asesinada en Facinas el 14 de septiembre de 1936.
    Las actuaciones municipales y las situaciones conflictivas son abundantes y su narración excesivamente larga, pero al menos señalar algunas, no por su importancia, sino por lo significativas que son. Un problema con el que tuvieron que enfrentarse los ayuntamientos republicanos, y en particular el tarifeño, fue la oposición de ciertos funcionarios al nuevo régimen. Este problema fue constante durante toda la alcaldía de Amador Mora. Uno de estos sucesos ocurrió cuando se suspendió de empleo y sueldo a los funcionarios Francisco Romero Pérez (médico tocólogo y anterior alcalde), Luis Espinosa Calatrins (médico titular del municipio), Juan Villoslada Ávila (farmacéutico titular) y Cristóbal Martínez Acuña (auxiliar de secretaría). Se les acusaba de formar una comisión de vecinos enemigos a la República, y de visitar al gobernador civil para protestar por la conducta del alcalde sobre los enterramientos. Se acusaba a los anteriores funcionarios de reunirse en la farmacia de Villoslada para crear un Comité de Acción Ciudadana, partido político que el Ayuntamiento consideraba opuesto al régimen vigente. En el Pleno Municipal en que se decide la medida, Amador Mora dice: Dura es la sanción que se propone pero no es posible tolerar por más tiempo que quienes están obligados por razón de lo que son, a acatar la República, desprestigien con sus manifestaciones y dificulten con sus actos al régimen que les paga (10).
    En octubre de 1932 la Diputación de Sevilla pidió a los municipios andaluces su adhesión y asistencia a la asamblea que iba a celebrarse en Córdoba para tratar y resolver lo conveniente a fin de dotar a la Región andaluza de una organización administrativa autónoma mediante un Estatuto acogido a los preceptos del Titulo 1º de la Constitución. Se acordó que Amador Mora representara al Ayuntamiento de Tarifa en la reunión autonomista de Córdoba (11).
    Durante el régimen republicano se procedió a modificar sustancialmente el callejero, poniéndose nombres asociados con el nuevo régimen. Durante este período se ponen calles con los nombres de: Paseo de la República, Serafín Romeu (en Facinas), Capitán Galán, Juan Escribano, Paseo Sagasta, Capitán García Hernández, Joaquín Costa, Libertad, Pi y Margall, Carmen de Burgos, José Nákens, Juan Araujo, Salmerón, Francisco Ferrer Guardia, Plaza 14 de abril y Pablo Iglesias (12).
    Pasado el impacto que representó el triunfo republicano y utilizando los medios que tienen a su alcance, las fuerzas conservadoras trazan como principal objetivo desplazar a Amador Mora del cargo de alcalde. Los intentos fueron fructíferos como a continuación relatamos.
    El lunes 16 de noviembre de 1933 y dentro de la campaña electoral, el presidente del consejo de ministros, Diego Martínez Barrio, se dirige a Málaga. Conocido este viaje, un grupo de tarifeños de la oposición esperan al coche oficial en la carretera. Logran su objetivo de detener el coche en donde viajaban el presidente y el gobernador civil de la provincia, Piqueras Olivares. Ante la insistencia de un buen número de manifestantes, Martínez Barrio sale del coche y se dirige caminando hasta la Puerta de Jerez, escuchando entre tanto insistentes críticas sobre el alcalde de Tarifa y su política municipal. En una situación algo problemática, el presidente del gobierno se dirige a la multitud comprometiéndose a contactar con el ministro de Gobernación nada más llegar a Madrid (13). Se dirigen posteriormente Martínez Barrio y el gobernador al Ayuntamiento, mientras que los congregados le seguían dando su versión de lo que estaba ocurriendo en la población. Entre tanto el secretario del Ayuntamiento, Pedro Quero, busca al segundo teniente de alcalde, José Pérez, para que acuda a recibir al presidente, pues Amador Mora y José Chamizo se encontraban de viaje. Ya en el Salón de Plenos del Ayuntamiento, repleto de curiosos, el gobernador civil dirige estas palabras: Si el alcalde se hallase aquí presente, y yo tuviera facultades para ello, aquí mismo delante de vosotros le quitaría la vara, símbolo de autoridad. Mas ya que esto no es posible os prometo que apenas regrese a Cádiz daré cuenta inmediata de lo que ocurre a mi jefe el ministro de la Gobernación, con la esperanza de que la destitución sea fulminada y telegráfica (14). Después de haber permanecido una hora en nuestra población, Diego Martínez Barrio continuó su viaje hacia Algeciras (15).
    La situación en Tarifa era premonitoria de sucesos de mayor gravedad, como así fue. Las fuerzas de derechas ya se habían organizado, se sentían fuertes ante la llamada a las urnas para tres días después y habían sido apoyadas públicamente por el mismo gobernador civil. Amador Mora llega a Tarifa en la misma noche de la visita del presidente del gobierno. A la mañana siguiente, con los ánimos encendidos en los dos bandos, saltó la chispa. Como todos los días la mujer y los dos hijos mayores de Mora se fueron al colegio del Retiro, ellas para atender la Cantina Escolar y Miguel para dar clases, pero éste a media mañana se enzarzó en una pelea con un vecino que pasaba por allí, con el consiguiente alboroto. Avisado Amador Mora que estaba en el Círculo Mercantil, acudió al colegio, en donde ya se había congregado una multitud de personas. Dada la comprometida situación, Amador Mora sacó una pistola con la que hizo dos disparos para dispersar a los congregados. Alertada la Guardia Civil hizo acto de presencia y en un confuso incidente Mora se resistió inicialmente a ser desarmado. El resultado fue la detención del alcalde y de su hijo que fueron trasladados a la cárcel local (16). Ya se tenía la excusa que se había estado buscando incesantemente para suspender como alcalde a Amador Mora.
    El día 18 de noviembre ambos son puestos a disposición judicial en Algeciras. El Juzgado de Instrucción le acusa de excitación a la sedición y uso de armas sin licencia y decretó la suspensión de Amador Mora como alcalde-presidente. Al tener carácter militar la Guardia Civil, interviene también el Juzgado de Instrucción militar de Algeciras que decretó el procesamiento de Amador por el delito de hacer uso de arma ofensiva, con tendencia a ofender de obra a fuerza armada (A.M.T. Legajo 368).
Miguel Mora Marín, hijo de Amador Mora, asesinado en Cádiz el 11 de agosto de 1936.
    La victoria de las fuerzas de derechas no se iba a limitar al cese del alcalde republicano, sino a su triunfo en las urnas en las elecciones legislativas del 19 de noviembre de 1933. Se presentan cuatro candidaturas, la Unión Ciudadana Agraria - Frente de Derechas que obtiene 2.128 votos, la Candidatura Radical con 202 votos, la Coalición de Izquierdas que alcanza 1.325 votos y los comunistas que se presentan con el nombre de Frente Único Revolucionario que obtiene sólo 2 votos. La victoria provincial tiene la misma afiliación que los vencedores en Tarifa, consiguiendo las actas de diputados José Mª Pemán, José Antonio Primo de Rivera, Ramón de Carranza, Miguel Martínez del Pinillo, Manuel García Atance, Juan José Palomino, Francisco Moreno Herrera y el tarifeño Carlos Núñez y Manso (17).
    La salida de Amador Mora de la cárcel hace temer al gobernador civil que intente ocupar su cargo de alcalde, por lo que telegrafía al alcalde suplente José Chamizo Morando -que había ocupado interinamente ese cargo por ser el primer teniente de alcalde- con el siguiente texto: [...] comunico a Vd. para su conocimiento como alcalde accidental en evitación de que dicho procesado [Amador Mora] se haga cargo ilegítimamente alcaldía esa población que caso de serle entregada significaría nuevo delito por su parte en el que además alcanzaría responsabilidad penal a quien hiciera entrega del cargo. Meses después la Audiencia Provincial sobresee el sumario contra Amador Mora, dejando sin efecto su procesamiento, en atención a la amnistía dada por el gobierno. Pero el gobernador civil amparándose en sus atribuciones acuerda, a final de junio de 1934, mantener el suspenso del alcalde, siguiendo así las órdenes del ministro de la Gobernación, Salazar Alonso, con el que había negociado Carlos Núñez el cese definitivo de Amador Mora como alcalde de Tarifa. Según laUnión de Tarifa del 12 de mayo de 1934, el ministro de la Gobernación le dijo a Núñez: Aunque esté amnistiado [se refiere a Mora], puedo asegurarle que no se dará posesión a ese alcalde. Tengo un concepto exacto de mi deber en un caso como éste (18).
EL "BIENIO CONSERVADOR"
    Tras conseguir el cese como alcalde de Amador Mora, la oposición derechista local descubrió que su animadversión no era exactamente hacia el dirigente socialista, sino hacia todo un gobierno municipal que le había arrebatado en 1931 el poder en el Ayuntamiento. Se inicia una nueva campaña contra el alcalde accidental José Chamizo Morando, en donde se alternaban los ataques personales a los exclusivamente políticos. La campaña aparentemente orquestada por Carlos Núñez y Manso tiene su culminación con una denuncia de ese diputado nacional al gobernador civil por irregularidades en la imprenta Grossa (Gráficas Obreras Reunidas Sociedad Anónima). Según esta denuncia la imprenta que estaba a nombre de Chamizo, se había dado de baja el 1 de abril de 1934 y continuaba suministrando al Ayuntamiento, por lo que según el político de la CEDA, Chamizo se visa a sí mismo su alta y baja como impresor de la industria de la cual se sirve el referido Ayuntamiento que preside. Las inspecciones que tras la denuncia hace Hacienda comprueban que la imprenta tenía como principal cliente al Ayuntamiento y hasta noviembre de 1933 al periódico socialista Vox Populi. Esta era en esencia la excusa para defenestrar a José Chamizo. Ahora se trataba de darle forma legal al proceso, que aunque hilvanado de forma burda consiguió sus resultados. En este sentido el 2 de septiembre de 1934 el gobernador civil nombra concejales interinos a Manuel Ruffo Reyes, José Donda Muñoz, José García García, Francisco Pelayo Silva, Antonio Quiles Balongo, Pedro Perea Manso, Francisco Terán Fernández, Antonio Calderón Guzmán, Francisco Ruiz Téllez, de ideologías políticas coincidentes con las que mantienen el poder a nivel nacional, es decir, lerruxistas y cedistas. Estos concejales se sumaron a los que aún permanecían de la elección popular de 1931, José Pérez, Antonio Barrios, Andrés Sánchez, Ambrosio Núñez, Juan Rodríguez, Sebastián Romero, Serafín Parra y José Gurrea.
    El día 12 de septiembre se celebra un tenso pleno municipal, en donde tras la toma de posesión de los nuevos concejales, se trata sobre la incapacidad para el cargo de concejal de José Chamizo por la denuncia presentada por Núñez. Durante la sesión se comprueba que la imprenta Grossa no se encontraba dada de baja en el Negociado Industrial del Ayuntamiento y que todo parecía indicar que cuando la empresa se dio de baja como editora de Vox Populi, erróneamente Hacienda en Cádiz la dio de baja también como imprenta. A pesar de las pruebas que mostraban que no había irregularidad, los concejales derechistas continuaron con su propósito y la votación aprobó la incapacidad de Chamizo, que por consiguiente dejaba de ser primer teniente de alcalde y alcalde accidental (19). La escandalosa sesión continuó con las dimisiones de la mayoría de los antiguos concejales y con el nombramiento del radical Manuel Ruffo Reyes como primer teniente de alcalde y por tanto convertido en alcalde accidental. Tras su nombramiento el nuevo alcalde se dirigió al pleno con estas palabras: [...] durante el tiempo que regente la alcaldía sólo pretendo hacer una actuación administrativa ajena por completo a toda política [...] acatando y sirviendo con toda lealtad a la República.
    Los cambios en la composición del Ayuntamiento tarifeño continuaron con el cese decretado por el gobernador civil de todos los concejales socialistas, sustituyéndolos interinamente Mariano Moreno de Guerra, Salvador Valencia García, Domingo López Valencia, Domingo Pérez Búa, Antonio Cabeza Ruiz, Rafael Delgado Utor y Juan Trujillo Arcos y para las otras vacantes Alonso Natera Paz, Miguel Gil Gómez y Juan Labao Díaz. En definitiva, el Ayuntamiento a principios de octubre de 1933 no tenía a ninguno de los electos en las elecciones del 31 y estaba compuesto a imagen del gobierno de la nación, del que en realidad había surgido, y compuesto por diez radicales y seis miembros de Acción Popular (20).
Carmen Mora Marín, hija de Amador Mora, fusilada en Cádiz en 1937.
    Separados de sus cargos municipales los dos más importantes representantes del republicanismo y socialismo local, como eran Mora y Chamizo, controlado el Ayuntamiento por la mayoría derechista, la misma que dirigía la nación y que había ganado las recientes elecciones, podría pensarse que los persistentes ataques hacia Amador Mora habrían concluido. No fue así, los ataques continuaron, ahora con la idea de expulsar a Mora de Tarifa. Parece como si no se le pudiera perdonar lo que había hecho, es decir, intentar asentar el régimen republicano e izquierdista en Tarifa, desplazando para ello a la tradicional clase política local. Valga para mostrar lo que decimos las palabras que sobre Mora aparecen en la Unión de Tarifa del 27 de octubre de 1934: [...] este pólipo indespegable que mortifica al cuerpo social tarifeño continúa en la población, y ahora le ha sido otorgada la escuela, para que pueda envenenar los espíritus de los chiquillos que están bajo su férula, inculcando en sus tiernas almas las ideas antisociales, el virus marxista que derramó en sus prédicas antes y después de subir a la alcaldía.
    A Mora se le somete a una clara persecución. A final de septiembre de 1934 la Guardia Civil hace un registro domiciliario en su casa. Dos meses después, cuando se encuentra en Algeciras para atender unos asuntos, es detenido por la autoridad militar, acusado de haber manifestado en un local público que si él hubiera estado de alcalde, Tarifa se hubiera sumado a la revolución de octubre (21). Un soldado que escuchó este comentario lo denunció, lo que motivó que durante dos meses permaneciera Mora encarcelado en Algeciras. Entre tanto la presión de los conservadores locales consigue que se abra un expediente a Amador con el propósito de demostrar su incompatibilidad con el vecindario de Tarifa. A principios de diciembre de 1934 se desplaza a Tarifa la inspectora de primera enseñanza, que reunida con el Consejo Local de Enseñanza toman declaración durante dos días a los vecinos que voluntariamente se prestan a ello. El resultado fue el esperado, se acordó constar en acta la incompatibilidad de Amador Mora con el pueblo de Tarifa, por lo que es trasladado de nuestra población y destinado a Ubrique, en donde permanece hasta su vuelta a Tarifa después de la victoria del Frente Popular. Su familia permaneció en Tarifa, a donde con frecuencia casi semanal venía Mora.
    Los cambios políticos en Tarifa continuaron durante el año 1935. Manuel Ruffo dimitió, siguiéndole algunos de sus correligionarios. La alcaldía recayó en otro radical, Mariano Moreno de Guerra, que también duró pocos meses en el cargo, que fue finalmente ocupado por el vocal municipal de Acción Popular Francisco Terán Fernández (22).

LA VICTORIA DEL FRENTE POPULAR Y EL COMIENZO DE LA GUERRA
    Las elecciones legislativas del 16 de febrero de 1936 iban a cambiar radicalmente el panorama político de la nación y también el de Tarifa. Los resultados en nuestro municipio fueron los siguientes, el Frente Popular de Izquierdas obtuvo 2.136 votos, el Frente Antirrevolucionario 1.849 y José Antonio Primo de Rivera, que se presentaba al margen de las dos grandes coaliciones, 3 votos.
    El nuevo gobernador civil no tardó en exigir que se modificara el Ayuntamiento de Tarifa. El día 20 de febrero envía un telegrama con el siguiente texto: Habiendo desaparecido causas que motivaron suspensión gubernativa concejales procedente elección popular en ese Ayuntamiento proceda inmediatamente a citar a los mismos para en sesión extraordinaria reponerlos en sus puestos, cesando automáticamente interinos que los sustituían debiéndome remitir copia certificada acta dicha sesión y comunicarme regularmente el cumplimiento esta providencia (A.M.T. Legajo 368). Según esta resolución deberían volver a ocupar sus puestos Amador Mora, Sebastián Romero, Ambrosio Núñez, José Gurrea, Juan Rodríguez y Antonio Sánchez. Una semana después el gobernador nombra nuevos concejales interinos para ocupar las 12 vacantes existentes. Estos concejales fueron: José Chamizo, Antonio Barrios, Francisco Castro Cana, Antonio Rodríguez Centeno, José Gurrea Nozaleda, José García Pelicat, José Martín Trapero, Juan Pérez Álvarez, Juan Cuesta Serrano, Francisco de Zaro, Fernando Gutiérrez Ríos y José Guerrero Mané.
    Los concejales de Acción Popular no esperaron a la resolución gubernativa, pues con horas de antelación presentaron su dimisión al gobernador en vista del resultado de la última elección y circunstancias políticas que de él se derivan.
    Poco tiempo permaneció el renovado Ayuntamiento tarifeño que de nuevo dirigía Mora. La sublevación militar del 18 de julio de 1936 iba a dar al traste con la triunfante política izquierdista. Días antes de estos sucesos la familia Mora se había desplazado a Cádiz. El hijo mayor había terminado sus estudios de magisterio y la familia quería celebrar el acontecimiento y a la par aprovechar algunos días en la playa gaditana, alojándose en las habitaciones que tenía alquiladas Miguel.
    Durante aquellos días de julio Amador Mora simultaneó las vacaciones con la asistencia a la Asamblea de Alcaldes de la Provincia, que se reunió el 13 de julio, bajo la presidencia del gobernador civil Zapico y la asistencia de Blas Infante, que el día anterior había protagonizado en Cádiz una acto pro Estatuto Andaluz (23). Tuvo Mora un papel destacado en aquella jornada, siendo nombrado como uno de los representantes provinciales para una próxima reunión en Madrid (24). El 17 de julio Amador regresa a Tarifa acompañado por su hijo menor. Y es aquí en Tarifa, separado del resto de su familia, donde le sorprende el comienzo de lo que iba a ser la guerra civil.
    Horas después del levantamiento militar del ejército de Marruecos, a las siete de la mañana del 19 de julio, atraca al puerto algecireño el barco mercante "Cabo Espartel" que trae a bordo a las primeras tropas de regulares (25) formadas por el segundo tambor de Ceuta al mando del comandante Rodrigo Amador de los Ríos (26). Durante los siguientes días comienzan a ocupar las poblaciones costeras del Estrecho, dejando para último lugar la plaza de Tarifa, probablemente por tener menor valor estratégico ante un eventual desembarco masivo de tropas procedentes de Marruecos.
    Mientras que eran ocupadas las poblaciones cercanas del Campo de Gibraltar, los republicanos tarifeños esperaban que el golpe de Estado fracasara y la legalidad prevaleciera. A media mañana del día 24 de julio de 1936, cuando materialmente están viendo que las tropas de regulares y marroquíes se acercan a nuestra población, un nutrido grupo de tarifeños decide huir. Lo hacen sin ninguna organización, casi en desbandada. Amador Mora, que se había reunido con algunos de sus fieles en la Puerta de Jerez huye con los suyos campo a través, siendo auxiliados en su huida por gentes del campo. Una odisea que concluye en Málaga donde se reúne el grueso de los republicanos tarifeños que han huido (27). El mismo día que es ocupada Tarifa llegan las tropas a Facinas, saliendo a recibirlas únicamente Miguel Navarro Acuña y el cabo de la Guardia Civil; un mes después aquel sería nombrado alcalde pedáneo por el gobernador civil (28).
    Nada más ser ocupada Tarifa se nombra un nuevo alcalde y una comisión gestora municipal. El delegado civil del General Jefe de la segunda división del Campo de Gibraltar nombra a Lorenzo Jiménez González como alcalde el 12 de agosto de 1936, sin que tome posesión efectiva de su cargo hasta días después. Le acompañaron en la comisión gestora Carlos Núñez y García de Polavieja (29) y José Escribano (30). Desde el mismo día 24 de julio se comienza una programada represión iniciándose una detención selectiva de elementos significativos de izquierdas y republicanos e incluso de simples simpatizantes, que son encerrados en la cárcel local, en donde permanecieron hasta final de agosto en que se les comienza a fusilar a un ritmo de 3, 4 ó 5 diarios (31).
    Uno de los principales objetivos que traían las tropas de regulares y marroquíes era detener a Amador Mora, a cuya casa acuden nada más llegar. Los soldados asaltan la vivienda -e incluso la tienda de comestibles que había en la planta baja-. Enterado de los sucesos el teniente Méndez Reverdito que mandaba las tropas obligó a los asaltantes a reponer los objetos robados. La búsqueda de Amador Mora fue en vano, ya que a esas horas se encontraba con una veintena de tarifeños camino de Málaga a través del campo. Mayor confusión se añadió cuando una indicación errónea de un niño hizo creer que el alcalde de Tarifa había huido por la playa de Los Lances.
    Conocido el levantamiento militar, los republicanos e izquierdistas trataron de resistir en Cádiz, a pesar de las vaticinadoras palabras del general Varela Valverde: En Cádiz no dejaremos ni un sólo republicano ni nadie que huela a izquierda con vida (32). Miguel Mora, el hijo mayor de Amador, ferviente socialista, dirigente de las juventudes de su partido en Tarifa, no dudó y se hizo fuerte en el gobierno civil, uno de los núcleos de resistencia junto al Ayuntamiento y Correos y Telégrafos. El 19 de julio desembarcan en Cádiz las tropas de África, lo que permite en poco tiempo sofocar la resistencia republicana. El hijo mayor de Mora es encerrado con otros 3.000 detenidos en las bodegas del barco carbonero Miraflores, de donde fueron saliendo para ser fusilados en diversos sitios de la ciudad y de su entorno. El día 11 de agosto de 1936 muere fusilado Miguel Mora Marín, con lo que se iniciaba la terrible tragedia de la familia de Amador Mora.
    Pocos días después del comienzo de la contienda es detenida en Cádiz su mujer, Antonia Marín, que fue trasladada a la cárcel de Algeciras, en donde permaneció hasta el 14 de septiembre de 1936. En ese día con ella y dos mujeres más se cometió el que quizás haya sido el acto más criminal de toda la contienda en Tarifa. Sin entrar en escabrosos detalles, decir que las tres mujeres fueron trasladadas a Facinas y fusiladas enfrente del silo de trigo que se encuentra entrando por Vico. Según Juan Quero González: Terminaron el cementerio que el gobierno saliente había empezado a construir en la Vega Arteaga; este cementerio nunca llegó a inaugurarse oficialmente, sólo enterraron en él extraoficialmente a los cadáveres de tres mujeres de Tarifa que fusilaron en Vico las hordas falangistas en el mes de agosto del 36. Otros seis hombres que fusilaron en el puente de la Serona lo enterraron en el cementerio parroquial de Facinas en una fosa común (33). Junto a la mujer de Amador Mora fueron fusiladas Palma Sánchez y Carmen Bru (34).
Cementerio de Santa María Magdalena de Alcaracejos (Córdoba) en donde se encuentra enterrado Amador Mora Rojas.
    Entretanto los republicanos tarifeños se iban agrupando en Málaga. Allí los acoge el tarifeño Francisco Natera que tenía un bar en la calle Cuarteles. El número de acogidos aumenta alcanzando unas setenta personas. La inactividad de aquellos republicanos tarifeños terminó cuando la mayoría de ellos se enganchan voluntarios en el batallón Pablo Iglesias. Al que pertenecía una compañía formada por refugiados del Campo de Gibraltar, la mayoría de ellos -de 50 a 60- eran tarifeños (35). Su capitán era Amador Mora y tenientes el tarifeño Andrés Señor y el carabinero destinado en Tarifa Vicente Enrique González. La compañía es enviada a Baeza, a donde llegan en enero del 37, allí realizaron la instrucción militar, para entrar en combate en el mes de marzo, entre Pozoblanco y Villanueva de Córdoba en el valle de los Pedroches. Sebastián Romero Delgado describe aquellos momentos: Nuestra compañía fue relevada por Los Marinos. Nosotros salimos el día 10 de marzo de 1937, y llegamos a las 11 de la noche. En la carretera de Villanueva del Duque, a unos 200 metros a la derecha, había una casa de peones camineros. Nos recibieron con una lluvia de balas, y sin ver ni saber donde estábamos, empezamos a sacar piedras y barro con las manos para cubrirnos los cuerpos. No fue posible, pero a pesar de todo tuvimos suerte (36). A la mañana siguiente ocuparon la vía del tren que utilizaron como trinchera. El día 12 de marzo la compañía de tarifeños fue sorprendida por un ataque artillero de su mismo bando, que involuntariamente dirigió contra ellos las piezas de artillería de Pérez Salas. Ante esta situación Amador manda retirar la compañía, permaneciendo él y el comisario político en la insegura posición, en un intento suicida de darse a conocer ante los artilleros hostigadores. El comisario político se dio cuenta de la peligrosidad de lo que hacían, pero no pudo conseguir que Amador Mora se retirara. Los obuses del "fuego amigo" seguían pasando rasantes, y al final uno de ellos impactó de lleno en el vientre de Amador Mora que murió en el acto, resultando herido el comisario político que lo acompañaba. Fuertemente afectados, sus compañeros recogieron sus restos y lo enterraron en el cercano cementerio de Alcaracejos (Córdoba), sin una simple lápida que le recordara, quedando registrada su defunción en el juzgado de Pozoblanco.
    La tragedia que estaba azotando a la familia Mora no quedó con las muertes violentas del padre, la madre y el hijo mayor. La mayor de las hijas, Carmen Mora, que permanecía en Cádiz con su hermana menor Antonia, sufrió el azote de la represión. A comienzos del año 1937 fue detenida, se le acusaba de tener dinero procedente del Socorro Rojo Internacional, que le fue encontrado en uno de los registros que efectuaron en su vivienda provisional, dinero que le había enviado su tía para que tuvieran algún sustento. Encarcelada en Cádiz, fue sometida a juicio sumarísimo, con un previsible veredicto: pena de muerte. Encontrándose la represión en su apogeo, pocas esperanzas había de que le fuera conmutada la pena capital. Pocos días después fue fusilada, sus restos le fueron entregados a su hermana y se encuentran en el cementerio gaditano. El hermano pequeño, Juan Francisco, seguía en Tarifa abandonado a su suerte y con 12 años de edad. Nadie se atrevía a recogerlo y atenderlo, ante el temor de ser acusado de "rojo", algo peligroso en extremo durante aquellos días. Al final algunos soldados se apiadaron de la calamitosa situación del niño, llevándolo junto a su hermana Antonia de 15 años de edad, que permanecía en Cádiz.
Autógrafo de Amador Mora Rojas.
    Todos los bienes de los Mora fueron confiscados, robados o saqueados. Los niños sobrevivientes sólo recibieron el bolso que la madre había dejado en la cárcel de Algeciras y los pendientes ensangrentados de la hermana mayor. Esta trágica historia está a punto de concluir. Por petición de una de sus bisnietas, el Ayuntamiento pleno de Tarifa aprobó el 7 de octubre de 1999 ponerle a una calle el nombre de Amador Mora Rojas, una acertada decisión que reconoce la figura del alcalde republicano y el papel que desempeñó en aquellos azarosos años.
AGRADECIMIENTOS


    Este trabajo ha sido posible gracias a la colaboración de diversas personas. Antonia Mora Marín, hija de Amador Mora, nos facilitó valiosísima información gracias a su excepcional memoria. Pedro Pérez Núñez nos dio datos de primera mano sobre los meses finales de Amador Mora. Félix Santamaría nos narró con precisión algunos sucesos claves narrados en el texto. Muchos otros tarifeños nos dieron datos que nos ha permitido aclarar la agitada vida política de aquellos años. Teresa Catalá Pérez, bibliotecaria y archivera del Ayuntamiento tarifeño, nos soportó con su amabilidad acostumbrada, facilitándonos los documentos que hemos precisado. A todos ellos muchas gracias.
REFERENCIAS Y BIBLIOGRAFÍA
(1) En la primera parte de este artículo cometimos un error al afirmar que Amador Mora era natural de Almedanejos, cuando había nacido en Córdoba. En aquella población de Ciudad Real estuvo destinado y allí nació el menor de sus hijos.
(2) Estos cambios políticos fueron criticados por sus oponentes, por ejemplo Calaínos en su sección Fruta del Tiempo que aparecía en la tercera página de Unión de Tarifa, escribía el 7 de julio de 1934: Era en su pueblo natal / upetista; aquí, en su día / un maestro que cumplía / con el precepto pascual. / Más tarde fue radical, / socialista y ¡yo qué sé / las veces que se cambió! / Mas ya todo se acabó.
(3) El telegrama que Amador Mora, ya alcalde, envía al gobernador civil tras las elecciones municipales del 12 de abril de 1931 dice: En la conciencia de todos que las elecciones verificadas en esta localidad el domingo último no significan por su resultado la voluntad popular ya que fueron innumerables las coacciones, engaños, atropellos y compra escandalosa de votos realizadas por los partidos monárquicos que intervinieron en ellas, afirmaciones estas que pueden probarse plenamente mediante una información pública, a todo lo cual hay que sumar el hecho de que la mayor parte de los elegidos procedentes de la UP pudieran por su actuación durante la Dictadura hallarse incursos en responsabilidades que habrá que exigir. Cumpliendo las instrucciones que V.E. me comunica en telegrama de hoy tengo el honor de manifestarle que ha quedado nombrada y hecho cargo del Ayuntamiento la Comisión gestora designada por el Comité republicano local afecto al partido de derecha republicana [...] La tranquilidad es completa (Archivo municipal de Tarifa -A.M.T. en lo sucesivo- Legajo 368). Las manipulaciones electorales también fueron denunciadas por los concejales electos del partido liberal demócrata, que se dirigen al alcalde en estos términos: Los firmantes, vecinos de la misma, proclamados concejales por la Junta Municipal del Censo electoral en la sesión que ésta hubo de celebrar en los días diez y siete y veinticinco del actual, a V.S. y para que de ello se sirva dar cuenta al Excmo. Ayuntamiento, atenta y respetuosamente exponen: que saben y les consta que en la elección del día doce de los corrientes, en la que obtuvieron los seis puestos de las minorías, se realizaron y cometieron toda clase de abusos, chanchullos y coacciones. Que de estos reprobables procedimientos tuvieron noticias los que suscriben cuando ya no les eran posibles impedirlos, toda vez que de ellos fueron informados después de la celebración de la elección y practicado el escrutinio, por lo que hubieron de limitarse a comprobar, como lo hicieron, la certeza de los mismos. Que por lo expuesto, no consideran ni con mucho su elección como fiel y verdadera expresión de la voluntad del pueblo, razón más que suficiente, si no existieran otras de índole moral y de decencia pública que así lo aconsejan e imponen, para renunciar a una representación que juzgan tan ilegítima como bochornosa, en vista de la forma en que se condujeron en la elección las fuerzas políticas en que ella intervinieron y resultaron triunfantes, firman el escrito Alba Triviño, Castro Vera, Piñero Moreno, Castro Canas, Morales Lara y Sarriás Acedo (A.M.T. Legajo 368).
(4) En las elecciones legislativas del 28 de junio de 1931 se presentaron dos candidaturas, la Derecha Independiente constituida por Manuel Fal Conde, Francisco Mier-Terán y José Llauradó que obtuvieron 585 votos, frente a la candidatura Republicano Socialista formada por los republicanos radicales Emilio Sola, Fermín Aranda, Manuel Moreno, Adolfo Chacón y Santiago Rodríguez Piñero, los socialistas Antonio Romá, Pedro Molperceres y Juan Antonio Santander, a los que acompañaban Manuel Muñoz (republicano radical socialista) y Francisco Aramburu (derecha liberal republicana), esta candidatura obtuvo en Tarifa un promedio de 1.238 votos. (Debemos advertir que en las elecciones las listas eran abiertas, es decir no se votaban partidos sino candidatos, por lo que aún siendo del mismo partido no recibían los mismos votos, los resultados numéricos anteriores se refieren a la "moda" estadística de los votos obtenidos, tal como aparecen en La segunda república en Cádiz. Elecciones y partidos políticos, de Diego Caro Cancela, Diputación Provincial. Cádiz 1987). En estas elecciones se registró en Tarifa el único incidente del orden público en la provincia. Ocurrió cuando Fal Conde quiso dar un mitin en nuestra ciudad, que había sido expresamente prohibido por el gobernador civil. Cuando el candidato derechista intentó dar el mitin subido a los estribos de un coche, el jefe de la guardia municipal siguiendo órdenes de Amador Mora impidió el acto, lo que irritó a los seguidores de Fal Conde, que recorrieron vociferando las calles de la ciudad, llegando al Ayuntamiento cuya fachada apedrearon (Diario de Cádiz de 27 de junio de 1931). Como información complementaria señalar que los líderes de los partidos políticos que predominaban en aquellos años eran Alejandro Lerroux del Partido Republicano Radical, Niceto Alcalá Zamora de la Derecha Liberal Republicana, Manuel Azaña de Acción Republicana, José Mª Gil Robles de la CEDA (Confederación Española de Derecha Autónoma, aglutinada alrededor de Acción Popular) y Diego Martínez Barrio que se desgajó del lerruxismo formando la Unión Republicana.
(5) Utilizamos en lo sucesivo la terminología habitual de izquierda y derecha, pero aconsejamos al lector que no extrapole estos términos, ni los identifique con los que se utilizan en la actualidad, porque si bien es cierto que los principales partidos políticos de hoy se pueden considerar herederos de aquellos; su ideario, comportamiento, estructura, etc., son completamente diferentes.
(6) Una de las más importantes actividades de ayuda social que se organizó fue la Cantina Escolar, situada en el colegio del Retiro (oficialmente llamado de la Virgen de la Luz y que cambió su nombre por el de Mariana de Pineda), que daba de comer gratuitamente a 72 niños que acudían a los colegios públicos, elevándose posteriormente ese número hasta el centenar. Para poder atender a todos los niños, los maestros siguiendo un estricto control iban rotando sus alumnos para que acudieran al menos algunos días a ese comedor público. La mujer de Mora, Antonia Marín -"mi compañera" como decía su esposo-, y su hija Carmen Mora, ayudaban desinteresadamente al desenvolvimiento de la Cantina Escolar.
(7) La afiliación política de los concejales tarifeños a principios del año 1934 era la siguiente: seis socialistas (Amador Mora, José Pérez, Ambrosio Núñez, Sebastián Romero, Serafín Parra y José Gurrea); cuatro radicales (José Chamizo, Antonio Barrios, Francisco Cantero y Sebastián Vera); uno de la CEDA (Vicente Sáenz); un radical socialista (Antonio Sánchez); uno de Acción Republicana (Juan Rodríguez Franco); y un republicano independiente (Rafael Rodríguez Franco), existiendo cinco vacantes que se habían producido por diversos motivos, Ernesto Sarriás por ausentarse de la localidad, Juan Villalta por haber sido nombrado Juez Municipal suplente, Antonio Ortega por enfermedad al igual que José Álvarez, y Antonio Muñoz por enfermedad y residir lejos de la población (A.M.T. Legajo 368).
(8) En la Unión de Tarifa, cuya propiedad era de Carlos Núñez, apareció un artículo titulado "Destierro voluntario" en donde se decía: ¿Por qué no quiere venir a nuestra población don Carlos Núñez? Porque no está aquí garantizada la seguridad personal, ni los derechos ciudadanos. Don Amador ha hecho tales cosas que nuestra población chorrea sangre desde que él ocupa la alcaldía, él ha encarcelado sin justicia ni razón medio pueblo, lo mismo obreros que patronos, y sin que las mismas mujeres se librasen de su furia y al que no ha encarcelado lo ha multado o le ha molestado con arbitrariedades tan evidentemente injustas como las obras impuestas sin criterio ni equidad a determinados propietarios. En cuanto a las detenciones que hizo Amador Mora nos debemos referir al caso de Fermín Santamaría, que declaraba en el expediente que como funcionario municipal se le abrió para conocer su comportamiento político en la República, que había sido detenido 22 veces (A.M.T. Legajo 190).
(9) La Unión de Tarifa permaneció hasta final del año 1935, en que la sustituyó la publicación semanal de ámbito comarcal Sur. La izquierda tenía como órgano de expresión Vox Populi que dejó de editarse en noviembre de 1933.
(10) A.M.T. acta del pleno de 24 de agosto de 1932. Los castigados reclamaron, y finalmente el consejo de ministros obligó al Ayuntamiento de Tarifa a readmitirlos. El caso del médico Francisco Romero fue algo distinto porque dimitió tras ser expedientado, pero recién comenzada la guerra civil pidió ingresar de nuevo.
(11) A.M.T. actas de los plenos del 21 y 28 de octubre de 1932. José María García León en Historia de los pueblos de la provincia de Cádiz: Tarifa, R. Corzo y otros, afirma que Amador estuvo en la citada asamblea. No hemos podido confirmar este extremo, pero parece lo más probable, sobre todo si se tiene en cuenta la frecuencia con que Amador Mora se desplazaba por motivos de su cargo.
(12) La relación entre la iglesia y el Ayuntamiento en tiempos de Amador Mora fue tensa. Las manifestaciones públicas religiosas desaparecieron ante el temor de que algún incidente se pudiera producir, como el protagonizado en 1931 por un guardia municipal a la entrada de la Virgen de la Luz en la iglesia, un incidente menor que causó gran impacto. Los cultos de Semana Santa y los de la Virgen de la Luz, que siguieron contando con abundante público, se hicieron dentro del templo de San Mateo o en sus alrededores, y salvo esta limitación no hubo oposición a la práctica religiosa. El único incidente de gravedad que podemos aportar fue protagonizado por un enfervorizado izquierdista que fue fundador del Partido Comunista local, que ató una imagen religiosa -procedente del saqueo de iglesias de Algeciras- a un coche y la arrastró por la ciudad. En cuanto a la relación con las Hermanas de la Caridad que regentaban el Hospital y Asilo de Ancianos, pasó por problemas, que surgieron cuando Amador Mora exigió que al igual que ocurría con la Cantina Escolar que tenía una comisión fiscalizadora, lo mismo debía de ser con el Hospital y Asilo, ya que sus gastos eran sufragados por las 40 pesetas que diariamente daba el Ayuntamiento, y no se conocía en donde se utilizaba este dinero, que era superior al gastado en la Cantina Escolar en donde se le daba de comer a cien niños, mientras que en el Asilo había veintidós personas, algunas de ellas pagando su estancia. José Gurrea Caballero -dirigente de la UGT y concejal- se opuso vivamente a esa comisión, enfrentándose por este motivo a su compañero de partido Amador Mora.
(13) La narración que hacemos se basa en lo publicado en la Unión de Tarifa el 18 de noviembre de 1933, donde hemos quitado los excesos que la ideología política del redactor añadió de su propia cosecha. En este mismo ejemplar se pone en boca de Martínez Barrio las siguientes palabras dirigidas a los manifestantes: Me he convencido de que está Tarifa regida por hombres nefastos que lejos de prestigiar al régimen republicano la han infamado y cubierto de lodo, creándose enemistades y odios entre los vecinos y esto no debe, no puede seguir un momento más, en cuanto regrese a Madrid o antes por teléfono cambiaré impresiones con el Ministro de la Gobernación para poner un remedio a este estado de cosas de acuerdo con vuestro deseo y con la justicia. El propio redactor de la noticia agregaba que estas palabras fueron percibidas confusamente por haber sido pronunciadas en medio de la muchedumbre. Las palabras puestas en boca del presidente del gobierno son menos creíbles si se tiene en cuenta la relación de amistad y de camaradería política que mantenía con el primer teniente de alcalde José Chamizo.
(14) Tomado de Unión de Tarifa del 18 de noviembre de 1933. Casi con las mismas palabras nos describió esta intervención Pedro Pérez Núñez, testigo de aquellos sucesos.
(15) Según comunicación privada de Pedro Pérez Núñez, su padre, José Pérez Pérez, que recibió en el Ayuntamiento al presidente del gobierno, se identificó ante él como masón y tiempo después en una reunión que mantuvieron en La Línea, Diego Martínez Barrio se disculpó por su participación en los sucesos que hemos narrado.
(16) Uno de los disparos que hizo Amador Mora se incrustó en la vivienda de Carlos Núñez, lo que dio pie a que algunos creyeran que había atentado contra el político conservador. Lo que no es sostenible, porque desde hacía dos años Núñez y Manso vivía en Sevilla. Testigos presenciales nos dicen que mientras eran trasladados padre e hijo a la cárcel, uno de los más recalcitrantes derechistas locales agredió a Miguel Mora con unas tijeras. Durante meses se estuvo discutiendo la procedencia de la pistola que utilizó Amador, se comentaba que era una de las que se compraron para la policía municipal.
(17) CARO CANCELA, D. La segunda república en Cádiz. Elecciones y partidos políticos. Diputación Provincial. Cádiz 1987.
(18) El director general de Administración, con fecha 16 noviembre de 1934 decía lo siguiente: Visto el oficio de ese Gobierno Civil, fecha 6 de octubre último participando a este Ministerio haber decretado durante el actual estado de guerra, la suspensión en sus cargos de nueve concejales del Ayuntamiento de Tarifa este Ministerio ha tenido a bien aprobar dichas suspensiones, sin perjuicio de que disponga V.E. la instrucción de los correspondientes expedientes de responsabilidad para pasarlos si procede, a los Tribunales. Lo que de orden del Excmo. Sr. Ministro de la Gobernación, participo a V.E. para su conocimiento y efectos (A.M.T. Legajo 368).
(19) Chamizo impugnó el acuerdo plenario. El asunto fue tratado por la Audiencia Territorial de Sevilla quien se opuso a anular el acuerdo del pleno, aduciendo defectos de forma en la reclamación de Chamizo (A.M.T. Legajo 368).
(20) La afiliación política del Ayuntamiento a final del año 1934 era la siguiente, radicales Mariano Moreno, Manuel Ruffo, Salvador Valencia, José García, José Donda, Francisco Pelayo, Antonio Quiles, Domingo López, Rafael Delgado, Domingo Pérez Búa y Antonio Cabezas, y los miembros de Acción Popular eran Juan Trujillo, Juan Labao, Antonio Calderón, Francisco Terán, Francisco Ruiz, Miguel Gil y Alfonso Natera.
(21) Amador Mora dejó clara su posición contraria a la utilización de la violencia tras los sucesos de Casas Viejas.
(22) Las dimisiones de concejales fueron de nuevo remediadas por el gobernador civil que interinamente nombró el 23 de agosto de 1934 a Lorenzo Jiménez González, José Escribano Gutiérrez, Vicente Sáenz Lozano, José Mª Núñez y García de Polavieja, Juan Sevilla Vides, Rafael Rodríguez Franco y Rafael Núñez Escribano, que sustituyeron a los concejales dimisionarios Mariano Moreno de Guerra y Núñez, Salvador Valencia García, Rafael Delgado Utor, Antonio Calderón Guzmán, Rafael Utrera Martínez, Emiliano Triviño Valencia y Antonio Quiles Balongo.
(23) Blas Infante en Cádiz: julio de 1936. Conmemoración del 60 aniversario de su último acto público. Diputación Provincial. Cádiz.
(24) El historiador Antonio Morales Benítez está estudiando los pormenores de esta reunión gaditana y el papel que en ella desempeñó Amador Mora.
(25) DELGADO GÓMEZ, C. Algeciras. Pasado y presente de la ciudad de la bella bahía. Algeciras 1971.
(26) PÉREZ GIRÓN, A. La República y la Guerra Civil en San Roque. Asociación de la Prensa del Campo de Gibraltar. Tarifa 1982. Amador de los Ríos marchó poco después al frente nombrado teniente coronel, encontrando la muerte por las heridas recibidas en la Casa de Campo de Madrid (Archivo General Militar de Segovia, expediente personal). En la reunión plenaria del Ayuntamiento de Tarifa se decidió ponerle a la calle Conde Niebla el nombre de Amador de los Ríos [...] al objeto de perpetuar la memoria de tan bravo militar y distinguido caballero [...] y en atención al imperecedero recuerdo que dejó en esta población durante el tiempo que desempeñó el cargo de Comandante Militar de la misma (A.M.T. acta del pleno del 30 de enero de 1937). En el cambio del nomenclátor que se hizo a comienzos de los años ochenta "se olvidó" cambiar el nombre de esta calle por desconocer su procedencia, según nos comunica el ex-alcalde Antonio Ruiz Giménez.
(27) Los huidos siguieron caminos diferentes, algunos incluso llegan a Ronda. Otros tratan de huir por la costa, como lo hizo Andrés Señor, que fue detenido en su huida por un soldado marroquí que le encañonó en el pecho. Pero la fortuna estuvo de su parte, porque ambos se conocían y el soldado lo puso en libertad salvándole de una muerte segura. Otros significativos republicanos se refugiaron en el campo, como Antonio González, José Chamizo o José Pérez. El caso de José Chamizo fue asombroso, logró permanecer oculto en la finca de Sebastián Romero Pérez hasta el 20 de noviembre de 1936 en que logra embarcar junto al hijo de aquel y Juan Polvera, y llegar salvos a Gibraltar. (ROMERO DELGADO, S. La paloma en el olivo. No por la guerra, sí por la paz. Algeciras 1990). José Pérez fue menos afortunado, tuvo que entregarse voluntariamente ante las amenazas a los familiares que lo tenían escondido, fue fusilado en los trágicos sucesos de final de agosto y principio de septiembre de 1936.
(28) Juan Miguel Vilar fue el capitán que mandaba el grupo de regulares de Ceuta que ocupó Facinas. Al año siguiente expidió un certificado en donde se pormenorizaba los sucesos que hemos narrado (Archivo privado del autor).
(29) En La guerra civil en la provincia de Cádiz: Tarifa 1936-1939 de Catalina Moreno Lozano, publicado en el número 6 de Almoraima se dice erróneamente que Carlos Núñez y Manso fue gestor tras la sublevación militar, en realidad se trata, como indicamos en el texto, de Carlos Núñez y García de Polavieja, que en aquel entonces se encontraba haciendo el servicio militar.
(30) Pocos días después hay un cambio de la alcaldía según se desprende del siguiente telegrama: En uso de las atribuciones Delegadas en mi Autoridad, por el Excmo. Sr. Comandante militar de Cádiz, he acordado nombrar a Vd. Presidente de la Comisión Gestora municipal de esa localidad y Gestores interinos de dicha Corporación a los vecinos que se expresan al respaldo. Lo que comunico a Vd. al propio tiempo que así lo hago también al Sr. Comandante militar de esa población, para su conocimiento y el de todos los interesados, a fin de que inmediatamente se posesionen de sus cargos, debiendo comunicarme oportunamente la constitución de la comisión Gestora municipal de su Presidencia. Cádiz 7 de agosto de 1936. El Gobernador Militar. Sr. Don Antonio Morales Lara. (A.M.T. Legajo 268).
(31) Queda pendiente hacer el estudio de aquellos lamentables sucesos que acabaron con la vida de unas cincuenta personas. De momento damos una relación provisional de muertos desde el comienzo de la guerra civil y relacionados con Tarifa:
José Araujo Gallardo (muerto en campaña)
Antonio Araujo González (muerto en campaña)
Antonio Araujo Escribano (muerto en campaña)
Antonio Araujo Iglesias (muerto en campaña)
Manuel Ariza Leal (muerto en campaña)
Bartolomé Avilés Collado (fusilado)
José Avilés Velasco (fusilado)
Alonso de Arco Ruiz (fusilado)
Gaspar Ballesteros Gil (muerto en campaña)
Juan Balongo Cortés (fusilado)
Isidoro Blanco (fusilado)
José María Blanco Mesa (muerto en Mauthansen)
Carmen Bru (fusilada)
Manuel Cabezas Rubio (muerto en campaña)
Emilio Carballo Acuña (fusilado, esposo de tarifeña)
Damián Carrero Lirola (muerto en campaña)
Manuel Cobo Morando (fusilado)
Pedro Cortés Lozano (muerto en campaña)
José Díaz Díaz (fusilado)
Sebastián Díaz Serrano (fusilado)
Antonio Diéguez Serrano (muerto en campaña)
Antonio Duarte Sánchez (muerto en campaña)
Vicente Enrique González (muerto en campaña)
Esteban Fernández España (fusilado)
José Franco García (fusilado, esposo de tarifeña)
José Gallardo Rodríguez (muerto en campaña)
Juan Gallego Triviño (muerto en campaña)
Vicente Gil Gil (fusilado)
Antonio González Solano (fusilado)
Manuel González Santos (fusilado)
Pedro Guerra Díaz (muerto en campaña)
José Gurrea Caballero (fusilado)
José Guerrero Mena (fusilado)
Francisco Guerrero Serrano (muerto en campaña)
Francisco Guerrero Rebolledo (fusilado)
Antonio Gutiérrez Fuente (fusilado)
Francisco Hidalgo Villaverde (muerto en campaña)
Antonio Iglesias Benítez (fusilado)
Diego Iglesias Benítez (fusilado)
Juan Iglesias Benítez (fusilado)
Antonio Iglesias Romero (fusilado)
Pedro Ledesma Villanueva (fusilado)
José López Avilés (fusilado)
Manuel Manso Rondón (muerto en campaña)
Antonia Marín Muñoz (fusilada)
Dionisio Martínez Manso (muerto en campaña)
Jacinto Montano Muñoz (fusilado)
Miguel Moreno Diéguez (muerto en campaña)
Miguel Mora Marín (fusilado)
Carmen Mora Marín (fusilado)
Amador Mora Rojas (muerto en campaña)
José Moreno González (fusilado, esposo de tarifeña)
José Navarro Carrero (muerto en campaña)
Dolores Navarro Muñoz (fusilada)
Pedro Noria Rodríguez (muerto en campaña)
Pedro A. Ochoa Triviño (muerto en campaña)
Manuel Ortiz Piñero (muerto en campaña)
Sebastián Parra Casas (fusilado)
Manuel Peinado Serrano (muerto en campaña)
Juan Pérez Álvarez (fusilado, esposo de tarifeña)
José Pérez Pérez (fusilado)
Luciano Pinto Ruiz (muerto en campaña)
Miguel Piñero Serrano (fusilado)
Tomás Rambau García (muerto en campaña)
José Rodríguez López (fusilado)
Juan Rodríguez Franco (fusilado)
José Román Jiménez (muerto en campaña)
Sebastián Romero Pérez (fusilado)
Francisco Richarte Alex (fusilado)
Isabel Ríos Moya (fusilada)
Andrés Rivas Millán (muerto en campaña)
Antonio Rivero Jiménez (fusilado)
Juan Rodríguez Blanco (fusilado)
Juan Rodríguez López (fusilado)
Antonio Rojas Sierra (muerto por arma de fuego)
Joaquín Romero Abreu (muerto en campaña)
Fidel Romero Abreu (muerto en campaña)
Palma Sánchez (fusilada)
José Sánchez Blanco (fusilado)
Ana Sánchez Fuente (fusilada)
Andrés Sánchez Jiménez (fusilado)
José Sánchez Lorca (fusilado)
Luis Santander Diéguez (muerto en campaña)
Joaquín Serrano Lideño (fusilado)
José Silva Natera (muerto en campaña)
Manuel Suárez Perea (fusilado)
Manuel Suárez Solera (fusilado)
Diego Tamayo Correro (muerto en campaña)
Juan Tapia Lozano (muerto en campaña)
Antonio Toledo Chico (muerto en campaña)
José Trujillo Arcos (fusilado)
Alfonso Trujillo Pelayo (muerto en campaña)
Manuel Vaca Rojas (muerto en campaña)
Cándido Varo Chaparro (fusilado)
Javier Vázquez Fernández (fusilado)
Gregorio Vega Vicente (muerto en Mauthansen)
La lista es manifiestamente incompleta, ya que faltan entre otros aquellos que murieron en campaña formando parte del ejército republicano. No nos resistimos a transcribir las cartas que se le enviaban a los familiares de los fallecidos en el frente. Por ejemplo José Araujo de Puertollano recibió la siguiente el 1 de abril de 1937: Siento que el dirigirme a Vd. sea para una cosa tan dolorosa como es para un padre el recibir datos de un hijo fallecido. Su hijo José Araujo Gallardo, ha recibido cristiana sepultura en este Cementerio Municipal, nicho propiedad Escribano, nº 25, fila 1ª. Un honor ha de ser para Vd. el haber sacrificado un hijo por la Patria. Mientras que Paula Enrique González recibía ésta: Vicente Enrique González murió gloriosamente defendiendo la causa antifascista el día ocho del actual, en combate frente al enemigo verificado el día que se cita, en este Sector de Pozoblanco. En la documentación recogida al malogrado teniente se halla una nota en la que hace constar que caso de ser muerto en combate le sean entregados sus efectos y dinero a Paula Enrique González, con domicilio en Valencia calle Gran Vía de Durruti, nº 11. Cumpliendo la voluntad del que fue bravo luchador antifascista le enviamos este oficio, rogándole nos comunique si a la dirección citada hemos de enviar la documentación, efectos y fondos hallados al mismo a su muerte. [...] Nos asociamos a sus sentimientos por la pérdida irreparable del hermano que para nosotros también lo fue en la defensa antifascista, por lo que halló gloriosa muerte. Lo juramos vengar. Salud y antifascismo. 18 de abril de 1937. El teniente Vicente Enrique era esposo de Ana Sánchez Fuente que fue fusilada en Tarifa en septiembre de 1936. En la documentación relativa a los que fueron fusilados por el bando nacional era necesario omitir las circunstancias de su muerte, por ello sorprende que en un certificado emitido en 1946 por el comandante de puesto de la Guardia Civil de Tarifa, Fernando Rodríguez, y en referencia a Antonio Iglesias Romero conocido como el Síndico se escribiera: Que dicho individuo fue ejecutado por las fuerzas Nacionales, en los primeros días del Glorioso Movimiento por ser de ideales contrarios a la Causa Nacional (A.M.T. Legajos 366 y 299).
(32) MILLÁN CHIVITE, J.L. "Cádiz en los tiempos contemporáneos", en Cádiz y su provincia. Ediciones Gever. Sevilla 1984. En cuanto a la política represiva Millán Chivite en la misma obra escribe: El control represivo encaminado a limpiar la ciudad de elementos "subversivos", y así esclarecer la situación fue llevada por el general Varela. Se alargó durante los seis meses escasos de 1936, aunque fueron las primeras semanas las más duras. En estos primeros meses se calcula que murieron fusiladas unas 1.000 personas.
(33) QUERO GONZÁLEZ, J. Facinas. Historia de Facinas y campiña de Tarifa, según Juan Quero. Grupo Socialista -Diputación de Cádiz- Agrupación Local de Tarifa (PSOE). Tarifa 1997.
(34) La identidad de la tercera mujer no está clara. Según Antonio Pérez Girón autor de la obra La República y la Guerra Civil en San Roque era la sanroqueña Carmen Bru. Otra versión es que la tercera asesinada era una tarifeña. La familia de Carmen Bru tiene un certificado de defunción reconociendo que murió el 5 de agosto de 1936, fecha en la que con seguridad aún se encontraba Antonia Marín en la cárcel de Algeciras.
(35) Esta información nos la facilitó Pedro Pérez Núñez que fue uno de aquellos voluntarios.
(36) ROMERO DELGADO, S. La paloma en el olivo. No por la guerra, sí por la paz. Algeciras 1990.

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