Ejemplo de patrocinio sevillano. Iglesia de la Caridad
La Hermandad de la Santa Caridad, fundada en Sevilla a mediados del siglo XV tenía entre sus cometidos la asistencia a enfermos abandonados y el enterramiento de ajusticiados y ahogados así como elevar sufragios por sus almas. Tuvo su sede en una capilla, dedicada a San Jorge, construida en una de las Atarazanas Reales.
Miguel Mañara, elegido como hermano mayor en 1663, se convirtió en el principal impulsor del proyecto y agilizó las obras del templo. Los planos de la Iglesia fueron reformados por iniciativa de propio Mañara y la fachada fue rematada por Leonardo de Figueroa.
Desde un principio la Iglesia fue diseñada y así lo rematan sus lienzos.
A los pies del templo se encuentras dos de las obras maestras de Valdés Leal y que contienen una profunda meditación sobre la Muerte y los acontecimientos espirituales que la suceden: "Finis gloriae mundi" y "In Ictu Oculi", en el trascoro, también de Valdés Leal, se encuentra "El triunfo de la Santa Cruz".
Las obras anteriormente descritas daban paso a las seis pinturas de Murillo sobre la misericordia, cuatro de las cuales fueron robadas, en 1810, durante la Guerra de la Independencia, por el Mariscal francés Soult, que posteriormente exhibió orgullosamente en su casa de París. A su muerte, las pinturas fueron vendidas por sus herederos, encontrándose en diversos museos del mundo, la National Gallery de Londres, la Galería Nacional de Ottawa, la National Gallery de Washington y el Ermitage de San Petersburgo.
Estos lienzos fueron sustituidos en un principio por cuatro paisajes con escenas bíblicas, atribuidos a Miguel Luna, que rompían el discurso iconográfico pretendido por Mañara. Desde 2008, se han colocado reproducciones de los cuadros originales de Murillo que hacen conservar el sentido iconográfico del conjunto de la iglesia.

In Ictu Oculi no es más que una alegoría a las vanitas (término latino que se puede traducir por vanidad) y que pretenden transmitir la brevedad de la vida frente a los placeres mundanos.
Es pues la muerte en forma de esqueleto, de manera tétrica y dramática con una iluminación escasa y con la conocida técnica del tenebrismo, quien con un péndulo nos indica que el tiempo corre y debemos abandonar las vanidades de la vida (historia, riquezas, la guerra e incluso el propio arte) porque memento mori (recuerda que vas a morir).
Las vanitas se usaron por Europa como un elemento moralizante para el hombre religioso, denunciando que las vanidades del ser humano están sujetas al paso del tiempo y por lo tanto, a la muerte. Es común que en muchas de estas representaciones los esqueletos aparezcan con relojes de arena o péndulos pero también burbujas (brevedad de la vida), humo…
Los «jeroglíficos» allí mencionados, ilustración de las obras de misericordia, pueden identificarse con los seis cuadros de Murillo que colgaban de los muros de la nave de la iglesia por debajo de la cornisa, formando otra de las series capitales de la etapa madura del pintor. Sus asuntos, relacionado cada uno de ellos con una obra de misericordia, son: La curación del paralítico (Londres, National Gallery), visitar a los enfermos; San Pedro liberado por el ángel(San Petersburgo, Museo del Hermitage), redimir a los cautivos; Multiplicación de los panes y los peces, in situ, dar de comer al hambriento; El regreso del hijo pródigo (Washington, National Gallery of Art), vestir al desnudo; Abraham y los tres ángeles (Ottawa, National Gallery), dar posada al peregrino; y Moisés haciendo brotar el agua de la roca de Horeb, in situ, dar de beber al sediento.

Hermosísima la visita, pero muy corta, pensaba que duraría al menos 90 mínutos, nos han despachado en 15, apunto esto para que no se me olvide.
Me gusta SEVILLA MUSEO VIVO.
http://sevillamuseovivo.blogspot.com.es/
Gracias Carmen, excelente, cortita y maravillosa visita. Desde luego que si vivieramos en el S.XV nosotras habríamos estado en ese mismo lugar a esa misma hora, quién sabe???.
Rodeandote de personas hermosas todo es fácil
Miguel Mañara, elegido como hermano mayor en 1663, se convirtió en el principal impulsor del proyecto y agilizó las obras del templo. Los planos de la Iglesia fueron reformados por iniciativa de propio Mañara y la fachada fue rematada por Leonardo de Figueroa.
Desde un principio la Iglesia fue diseñada y así lo rematan sus lienzos.
A los pies del templo se encuentras dos de las obras maestras de Valdés Leal y que contienen una profunda meditación sobre la Muerte y los acontecimientos espirituales que la suceden: "Finis gloriae mundi" y "In Ictu Oculi", en el trascoro, también de Valdés Leal, se encuentra "El triunfo de la Santa Cruz".
Las obras anteriormente descritas daban paso a las seis pinturas de Murillo sobre la misericordia, cuatro de las cuales fueron robadas, en 1810, durante la Guerra de la Independencia, por el Mariscal francés Soult, que posteriormente exhibió orgullosamente en su casa de París. A su muerte, las pinturas fueron vendidas por sus herederos, encontrándose en diversos museos del mundo, la National Gallery de Londres, la Galería Nacional de Ottawa, la National Gallery de Washington y el Ermitage de San Petersburgo.
Estos lienzos fueron sustituidos en un principio por cuatro paisajes con escenas bíblicas, atribuidos a Miguel Luna, que rompían el discurso iconográfico pretendido por Mañara. Desde 2008, se han colocado reproducciones de los cuadros originales de Murillo que hacen conservar el sentido iconográfico del conjunto de la iglesia.

In Ictu Oculi no es más que una alegoría a las vanitas (término latino que se puede traducir por vanidad) y que pretenden transmitir la brevedad de la vida frente a los placeres mundanos.
Es pues la muerte en forma de esqueleto, de manera tétrica y dramática con una iluminación escasa y con la conocida técnica del tenebrismo, quien con un péndulo nos indica que el tiempo corre y debemos abandonar las vanidades de la vida (historia, riquezas, la guerra e incluso el propio arte) porque memento mori (recuerda que vas a morir).
Las vanitas se usaron por Europa como un elemento moralizante para el hombre religioso, denunciando que las vanidades del ser humano están sujetas al paso del tiempo y por lo tanto, a la muerte. Es común que en muchas de estas representaciones los esqueletos aparezcan con relojes de arena o péndulos pero también burbujas (brevedad de la vida), humo…
Los «jeroglíficos» allí mencionados, ilustración de las obras de misericordia, pueden identificarse con los seis cuadros de Murillo que colgaban de los muros de la nave de la iglesia por debajo de la cornisa, formando otra de las series capitales de la etapa madura del pintor. Sus asuntos, relacionado cada uno de ellos con una obra de misericordia, son: La curación del paralítico (Londres, National Gallery), visitar a los enfermos; San Pedro liberado por el ángel(San Petersburgo, Museo del Hermitage), redimir a los cautivos; Multiplicación de los panes y los peces, in situ, dar de comer al hambriento; El regreso del hijo pródigo (Washington, National Gallery of Art), vestir al desnudo; Abraham y los tres ángeles (Ottawa, National Gallery), dar posada al peregrino; y Moisés haciendo brotar el agua de la roca de Horeb, in situ, dar de beber al sediento.

Hermosísima la visita, pero muy corta, pensaba que duraría al menos 90 mínutos, nos han despachado en 15, apunto esto para que no se me olvide.
Me gusta SEVILLA MUSEO VIVO.
http://sevillamuseovivo.blogspot.com.es/
Gracias Carmen, excelente, cortita y maravillosa visita. Desde luego que si vivieramos en el S.XV nosotras habríamos estado en ese mismo lugar a esa misma hora, quién sabe???.
Rodeandote de personas hermosas todo es fácil

No hay comentarios:
Publicar un comentario