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Cuaderno de viaje , construyendo puentes que nos abran los corazones y nos sincronicemos con la energía primordial de la Tierra. El retorno de la libertad completada.

viernes, 25 de abril de 2014

1000 maneras de morir





“Hay criminales que proclaman tan campantes ‘la maté porque era mía’, así no más, como si fuera cosa de sentido común y justo de toda justicia y derecho de propiedad privada, que hace al hombre dueño de la mujer. Pero ninguno, ninguno, ni el más macho de los supermachos tiene la valentía de confesar ‘la maté por miedo’, porque al fin y al cabo el miedo de la mujer a la violencia del hombre es el espejo del miedo del hombre a la mujer sin miedo”. 

Eduardo Galeano
Pero ninguno, ni el más macho de los supermachos tiene la valentía de confesar, la maté por miedo.
La tía Tula era una mujer normal, con cinco hijos,
que un día y otro cuidaba, remendaba, pulía y bendecía.

Un día sin más decidió abandonar a su marido, al esposo de sus cinco hijos.
Todo el barrio se preguntaba porqué aquella mujer,
había decidido abandonar aquél hombre tan educado, tan dulce, y elegante.

Aprovechó aquella casa que recibió de una tía y se traslado sin más explicaciones.
En la vieja Candelaria. En la gris Bogotá.
Desde allí levantó a sus cinco hijos a costa de coser, cocinar y trabajar.

Allí estaba, en la peluquería, como todos los meses desde hacía años.
Las otras mujeres por debajo de los secadores cuchicheaban
entre las páginas de selectas revistas de peluquería.

No entendían, porqué aquella mujer había decidido abandonar a un buen hombre¿?¿?¿

De repente sin más , entro Tomás , un vecino del barrio,
agarró a su esposa María de los pelos y la arrastro a punta de pistola por toda la peluquería.

La pequeña y asustada María, esposa de Tomás salio volando temblando de puro susto.

Todas las mujeres, revueltas y espantadas, llenas de terror
 se metieron en lo más profundo.

Menos la Tía Tula, que sin saber de donde, de una manera fría y calculada
saltó encima de Tomás, le sacó de un golpe el arma de las manos,
agarrándolo del pescuezo lo embistió.

El hombre, tres veces más fuerte que mi tía Tula no la vio venir, ni se la esperaba.

La tía Tula, como poseída, con una fuerza descomunal,
le clavó las uñas que acababa de pintar y le dijo;

-¿Pero que haces?, ¿quién te crees que eres?. Maleducado, cobarde, hombre terco y estúpido.
Ya puede salir e ir en busca de mi marido.

Tomás aturdido y apabullado salió descompuesto.
Con la angustia de un cerdo.

La tía Tula se giró.
Allí estaban todas las señoras que sacaban las cabezas y asomaban las orejas.
Un aplauso y miles de abrazos rodearon a la Tía Tula.

María la sonrió y le preguntó
-A ti también ???
-Sólo una vez, contestó la Tía Tula.
Así fue y así me lo contaron

Escuchado de ÁNGELES MASTRETTA
extraído de su libro Mujeres de ojos grandes

Aquí puedes descargarlo
http://www.colegiosaopaulo.cl/2014/Mujeres%20de%20ojos%20grandes.pdf

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